Hay perfumes que a una persona le vuelven loca y a otra no le dicen absolutamente nada. No es casualidad: cada persona conecta de forma diferente con los aromas, y en perfumería los perfumes se agrupan en lo que llamamos familias olfativas.
Conocer cuál es la tuya cambia por completo la forma de elegir un perfume. Cuando sabes qué aromas te gustan, elegir deja de ser una lotería.
ORIENTALES
Calidez, sensualidad y carácter envolvente. Giran en torno al acorde ámbar, construido a partir de resinas como el labdanum o el benjuí, junto a notas de vainilla e incienso. Tres referentes para empezar: Portrait of a Lady de Frederic Malle, Angel’s Share de Kilian y Eau Duelle de Diptyque.
FOUGÈRE
Fougère significa “helecho” en francés, y eso es exactamente lo que evoca: naturaleza verde y húmeda. Lavanda, musgo de roble, cumarina y tabaco. Dos favoritos para descubrir la familia: Green Irish Tweed de Creed y Eau de Minthé de Diptyque.
ACUÁTICOS
Frescor, ligereza y esa sensación de libertad. Perfumes que evocan el mar, la brisa marina o incluso el agua de los ríos de montaña. Para reconocerlos: Sel Marin de Heeley, Virgin Island Water de Creed y Sel d’Argent de BDK Parfums.
GOURMAND
Es una subfamilia de los orientales y se reconoce enseguida: notas dulces e irresistibles, inspiradas en los postres. Vainilla, caramelo y chocolate construyen fragancias cálidas y muy reconfortantes. Tres ejemplos perfectos: Love Don’t Be Shy de Kilian, Luisant Haze de Thomas de Monaco y Vanilla Powder de Màtiere Première.
Y esto es solo la mitad de la rueda.
En la segunda parte llegan las familias que faltan. Con todas sobre la mesa, identificar cuál es la favorita deja de ser una intuición y pasa a ser una decisión.