Es una de las preguntas que más recibimos: ¿hay perfumes de hombre y perfumes de mujer… o es solo una cuestión de marketing?
La duda es lógica. ¿Una mujer llevaría una fragancia tipo aftershave? ¿Cuántos hombres se atreverían con un clásico como Chanel Nº5? Para entenderlo, hay que mirar atrás.
CUANDO EL PERFUME NO TENÍA GÉNERO
Durante siglos, el perfume fue completamente unisex. Desde el Antiguo Egipto hasta el Renacimiento, pasando por la corte de María Antonieta, hombres y mujeres compartían las mismas fragancias. No existía una división basada en género.
Incluso en 1882, con el lanzamiento de Fougère Royale, considerado el primer perfume moderno, esta diferenciación todavía no existía.
EL ORIGEN DE LOS PERFUMES "MASCULINOS" Y "FEMENINOS"
La separación llega mucho más tarde, con el auge de la publicidad moderna en el siglo XX.
Las marcas empiezan a construir un relato:
- perfumes masculinos: más intensos, con maderas, cuero o notas aromáticas
- perfumes femeninos: más florales, suaves y delicados
No fue una necesidad olfativa, sino una estrategia de posicionamiento.
Con el tiempo, hemos interiorizado estas asociaciones hasta percibirlas como naturales. Pero en realidad, son culturales y aprendidas.
EL PERFUME ES CULTURA (Y CAMBIA SEGÚN EL LUGAR)
Lo que en Europa se considera masculino o femenino no lo es necesariamente en otras partes del mundo.
En Oriente Medio o Asia, por ejemplo, ingredientes como el oud, el ámbar o las notas intensas son utilizados indistintamente por hombres y mujeres.
Esto demuestra que el género en perfumería no es una regla, sino una interpretación cultural.
EL AUGE DEL PERFUME UNISEX
Hoy, el mercado está cambiando. Las marcas de perfumería nicho han liderado este movimiento, apostando por fragancias sin género, donde lo importante no es a quién va dirigido, sino qué transmite.
Firmas como Le Labo, Diptyque, Byredo, Maison Crivelli o Maison Francis Kurkdjian han contribuido a cambiar la conversación.
En JC Apotecari lo vemos cada día; cada vez más personas eligen su perfume por:
- cómo les hace sentir
- cómo evoluciona en su piel
- o qué ingredientes les atraen
Y no por si está etiquetado como masculino o femenino.
ENTONCES, EXISTEN REALMENTE
La respuesta corta es: no, al menos no en un sentido real.Existen categorías creadas por la industria, pero el perfume, en esencia, no tiene género. Cada fragancia se transforma en función de quien la lleva.
EL FUTURO DEL PERFUME
Cada vez hablamos menos de “perfume de hombre” o “perfume de mujer”, y más de:
- familias olfativas
- ingredientes
- sensaciones
Porque al final, elegir un perfume es algo mucho más personal. Es una extensión de tu identidad.